El Festival veraniego de teatro Estío Vivo 2017 bajó anoche el telón hasta el verano que viene en Gurrea de Gállego. Circo La Raspa, o lo que es lo mismo, dos curiosos personajes dieron buena muestra de sus habilidades circenses con diábolos, equilibrios y acrobacias.

La Vicepresidenta de la Diputación y los responsables de las compañías Viridiana y Titiriteros de Binéfar, quienes se encargar de coordinar esta programación, hablan ya de una “iniciativa consolidada”. A la hora de dibujar la evolución, Elisa Sancho recuerda que “empezamos con tres municipios y ahora son diez, lo mismo sucede con el número de compañías”, apunta.

Estío Vivo cierra sus puertas con un balance que no deja de mejorar cada año, más de 10.000 espectadores han disfrutado de arte y cultura de calidad a través de casi cuarenta espectáculos que han recorrido la geografía altoaragonesa a lo largo del verano.

Jóvenes espectadores de Estío Vivo.

Estío Vivo se despidió por quinto año consecutivo con un espectáculo de circo en Gurrea de Gállego que ponía el broche final a un programa con el que el festival se ha afianzado como el aliado perfecto para las calurosas jornadas de verano en las pequeñas poblaciones altoaragonesas. En total treinta y nueve actuaciones se han puesto en escena en una veintena de estas localidades.

Los más de 10.000 asistentes que a lo largo de estos dos meses han llenado las plazas, calles y espacios públicos de los municipios participantes no hacen sino confirmar este positivo balance. Estío Vivo es un festival con un concepto diferente de la puesta en escena, que busca acercar espectáculos de calidad de compañías locales a territorios con menor acceso a la cultura. Así lo explica la Vicepresidenta de la Diputación Provincial, Elisa Sancho, quien apunta que “son pueblos que no alcanzan los dos mil habitantes” y habla ya de una “iniciativa consolidada” tras recordar que “empezamos con tres municipios y ahora son diez, lo mismo sucede con el número de compañías”, detalla refiriéndose a la evolución en solo cinco veranos.
Elisa Sancho apunta también al impulso que para la “economía cultural” tiene este festival, ”con producciones y formaciones de aquí que asumen la difícil tarea de crear una programación para todos los públicos” porque, como relata, “el entorno cercano hace que no solo se va a presenciar la obra sino que además la gente aprovecha para conversar con los creadores una vez se bajan del escenario”. Por último, la responsable provincial destaca el escaparate que supone Estío Vivo, “mucha gente viene de otros territorios a pasar el verano a nuestros pueblos y se llevan consigo la experiencia de haber visto y sentido a nuestros artistas”.

Son los resultados de una idea que surge en 2013 de dos de las compañías más destacadas y con mayor proyección internacional de la provincia como son Producciones Viridiana y Titiriteros de Binéfar, quienes plantearon a la Diputación Provincial algo nuevo y a la vez tan antiguo: un festival de verano para sentarse a la fresca y escuchar historias, esas que encuentran en cualquier lugar y con las que han recorrido el mundo. Estío Vivo es teatro, títeres, pasacalles, circo, música, humor, juegos y talleres, pero como su propio nombre indica está abierto a la participación de todos como ese teatro en la plaza que en realidad no ha cesado en los últimos veinte siglos.

Los Titiriteros de Binéfar en Binaced

La clave del éxito tiene dos pilares, una programación variada y dinámica, y un concepto de arte que recupera una puesta en escena olvidada pero muy necesaria: la de devolver a la plaza de los pueblos el estatus de escenario. Jesús Arbués, director de Viridiana y uno de los fundadores habla de que “Estío vivo se está consolidando como una referencia de cómo hacer las cosas, entendiendo el teatro de una forma viva. Aquí el pueblo recibe a la compañía, los acompaña, un poco en el espíritu de la barraca de Lorca que todavía pervive”.
El festival es ya toda una institución entre las actividades culturales que llenan la agenda estival, pero su espíritu va mucho más allá y su simbiosis con el medio rural es hoy indiscutible y es que de acuerdo a los alcaldes y vecinos que han asistido a los espectáculos, “ya nadie imagina el verano sin Estío Vivo”. Paco Paricio, de los Titiriteros de Binefar y otro de los cofundadores del festival, explica que es la muestra de que “la cultura que incluye algo más que el entretenimiento puede ser un buen ingrediente par el disfrute veraniego de los pueblos altoaragoneses”.

Pero va mucho más allá, y habla de la experiencia Estío Vivo como uno de los elementos imprescindibles de esta época: “ese aspecto inesperado que puede hacer del verano algo irrepetible por un encuentro, un amor, un descubrimiento o una lectura, puede darse por el disfrute de Estío Vivo.” Además de Titiriteros y Viridiana, en esta quinta edición han participado el monologuista Diego Peña, el circo de Zangania, el Circo La Raspa, Callejeatro, Los Herrerita, la magia de Pepín Blanco y los espectáculos de Civi Civiac, La Maravilla y D’Click.

Circo La Raspa

Con Cataplum, esa onomatopeya que expresa el ruido del golpe en una caída que da nombre al espectáculo de La Raspa se cerró anoche en Gurrea de Gállego esta quinta edición. Diábolos, equilibrios y acrobacias dieron buena muestra de las habilidades circenses de dos curiosos personajes en el entorno de las piscinas de esta localidad, que se completa con Benabarre, Bielsa, Arén, Fiscal, Binaced, San Miguel de Cinca, Secastilla, San Esteban de Litera y Quicena. En total diecinueve localidades contando con las pedanías distribuidas en cinco comarcas distintas, todas ellas quedan a la espera de volver a reunirse con el festival el próximo verano.