Love of Lesbian

14 de agosto de 2017

Recinto de Peñas. Huesca

 

Imágenes: Luis Lorente

Este artículo no es la crónica de un concierto. No lo es porque creo firmemente que Love of Lesbian ya hace tiempo que ha trascendido el estatus de grupo musical y ahora están un paso más allá. Para entendernos, es como hacer una crítica cinematográfica de The Rocky Horror Picture Show: si crees que sólo vas a ver una película es que no has entendido nada y, sobre todo, es porque no eres del Club de Fans de John Boy.

love of lesbian huescaLa letra de esa canción, precisamente, escrita en 2009, parece una premonición de lo que vamos a vivir esta noche en la carpa del Recinto Peñas como concierto final de las fiestas de San Lorenzo 2017. No sabemos con qué canción van a empezar pero, parafraseando al propio grupo, seguro que acertarán. Suenan los primeros acordes de Cuando no me ves. Los muy cabrones acertaron. El público está metido de lleno en el concierto desde el minuto cero. Aquí no se viene a escuchar, se viene a vivir el concierto, se viene a un acto casi litúrgico, de liberación. Toda esa energía se nota flotando en el ambiente. Suena Bajo el volcán y el público se vuelve loco. La liturgia sigue, porque el respetable está en éxtasis, un público que ha venido a pasárselo bien cantando las canciones en uno de esos conciertos-karaoke que caracterizan al grupo. Las (y los) fans del grupo cantan con esa mezcla de admiración y desesperación propia de quien lleva tiempo esperando el momento y lo está disfrutando a tope. El tercer tema de la noche arrasa con la efectividad de una bomba de relojería: Allí donde solíamos gritar es el tema más emblemático de los catalanes y el efecto que crea es demoledor. Aparecen a aflorar sentimientos que uno no se espera. He de confesar que a mí me dejan tocado. Hacía años que una actuación en directo no conseguía emocionarme y allí estoy yo, tomando notas para esta crónica mientras una traicionera lágrima recorre mi mejilla. Dejo las anotaciones y uno mi voz a la de los otros espectadores:

Y en los hierros que separan
la caída más brutal
siguen las dos iniciales
que escribimos con compás…

love of lesbian huescaUn observador imparcial nos explicaría que el directo de Love of Lesbian es francamente mejorable, que la banda no suena como debería sonar el grupo que ha revolucionado el Indie Pop español, que a Santi Balmes no le iría nada mal tomar clases de canto, que a pesar de la presencia de Ricky Faulkner como refuerzo, les falta garra y nitidez. Pero también diría que a su público no le importa demasiado, que no es eso lo que busca en el concierto, que están en trance, que las canciones del grupo les están recorriendo el cuerpo como si se tratara de una descarga de adrenalina. Porque esas canciones ya no son de Love of Lesbian, son de todos y cada uno de los espectadores. Porque se las han apropiado, forman parte de sus vidas y las están tocando para ellos.

love of lesbian huescaY sí, es cierto, Love of Lesbian más que fans tiene acólitos y Santi Balmes parece el gurú de una extraña secta, por eso no importa demasiado si el sonido es perfecto o no: el mensaje llega perfectamente y el público es feliz. Sus canciones, su música, sus letras, conectan con una generación perdida, la de los que crecieron en épocas de vacas gordas y se han hecho adultos en la peor crisis desde la Posguerra, que han topado con una realidad que no les ha permitido crecer personal ni profesionalmente, una generación de niños y niñas perdidos, eternos Peter Pan que se perdieron en el camino al País de Nunca Jamás. Son esos gritos de desesperación vital los que LOL convierte en canciones, por eso nadie que no sea de esa generación entenderá exactamente qué pasa en ese escenario y por qué hombres y mujeres adultos se emocionan con muchas de esas canciones.

Volviendo al concierto, la setlist continúa con Nadie por las calles, Noches reversibles y Seres únicos, tres elecciones que bajan el nivel de intensidad del concierto que vuelve a aumentar con 1999, una canción que, tal y como explica el propio Balmes en el escenario, han comprobado que en todos los conciertos hace llorar a alguien. No me extraña, es una canción desgarradora.

Ya no hay ganas de seguir el show, 
ni de continuar fingiendo, 
sólo quiero ser espectador, 
relax, entertainment. 

Me pregunto quién pensó el guión, 
debe estar bastante enfermo, 
fue el estreno de un gran director, 
le caerán mil premios.

Miro a mi alrededor y veo a dos chicas, una en los veintitantos y otra una década mayor, que cantan y lloran una letra que se hunde directa al alma. Al final de la canción, como suelen hacer en directo, aparece un fragmento del Por qué te vas, de Jeanette. El concierto ha empezado en un punto álgido y ha ido bajando de intensidad. 1999, a pesar de ser una gran canción, ha bajado el ritmo y eso ahora pesa. Inicia la remontada con Belice, I.M.T. (Incapacidad Moral Transitoria) y El Yin y el Yen hasta culminar con Algunas Plantas, que vuelve a revolucionar el gallinero. Santi juega con el público que se acuclilla (sí, más de 3.000 personas) y poco a poco van subiendo al ritmo de la canción y del “chungo, chungo, chungo…“. Público eufórico y preparado para una petición de Santi: “¿Podéis estar callados 10 segundos?” Y tras diez segundos de silencio, estalla Club de fans de John Boy y con ella la locura.

love of lesbian huescaToca volver a bajar el ritmo y aparece Manifiesto delirista a hacer el trabajo sucio, todo para preparar otra explosión de júbilo generalizado con Los toros en la Wii (Fantástico), con la que todo el público canta y salta. Fin del concierto y a esperar dos minutos hasta que vuelven a aparecer para los bises. Fuera de la carpa cae un chaparrón de verano.

Retoman el concierto encarándolo con dos de sus más grandes canciones, Segundo Asalto e Incendios de Nieve, canciones que todos estábamos esperando y que calman el ritmo de fiesta. Tras ponerse la pañoleta verde, Santi Balmes se despide con Planeador, una canción un poco deslucida para un final de concierto pero que el público acoge entusiasta. Ha sido una noche intensa para el público y el grupo lo agradece. De repente, suena “La capital mundial“, ese tema irónico en clave de hip-hop en el que Santi Balmes hacía un cameo. El público la canta y la corea y espera que Love of Lesbian vuelva a salir al escenario, pero no tienen misericordia: mañana hay otro concierto y hay que desmontarlo todo para llevar el equipo de proyecciones y la iluminación a otra localidad. Ya que hablamos de ello, éstas me sorprenden por su calidad y por lo acertado, un diez por el equipo que ha creado el contenido visual.

love of lesbian huescaEn resumen, un concierto que dejó al público con un dulce sabor de boca, aunque hay mucho margen para la mejora en definición de sonido. La setlist es efectiva, pero se echan de menos grandes canciones del grupo que no aparecen, no sabemos si porque se busca el efectismo, la popularidad o porque se han cansado de tocarlas y les dan un descanso, pero lo cierto es que no incluir ni un solo tema de Maniobras de escapismo y sólo uno de Cuentos chinos para niños del Japón decepcionó un poco a los fans más antiguos del lugar.

En El Veintiuno pueden estar contentos. La selección de grupos en los conciertos del Recinto Peñas, tanto los cabezas de cartel como los artistas invitados, ha sido muy acertada, con un nivel muy parejo de ocupación todas las noches y una organización impecable. No en vano son una de las salas de referencia en la programación musical española y así lo han hecho valer.